L odio de Mortimer Bar n de Wig ue le empuja a conuistar a la reina en su af n de poseer algo m s ue la corona las ntrigas de la Iglesia para acrecentar su poder y coronar reyes ue sean corona las ntrigas de la Iglesia para acrecentar su poder y coronar reyes ue sean a sus prop sitos la ambici n de un banuero jud o decidido a prestar dinero a amigos y enemigos con tal de enriuecerse la de dos religiones por permanecer a la sombra de los poderosos uiz lo m mportante ue re eja la obra es su tremenda actualidad la Iglesia contin a los poderosos uiz lo m s mportante ue re eja la obra es su tremenda actualidad la Iglesia contin a el amor homosexual las religiones contin an sembrando. LA OBRA UE LLENAR TEATROS EN Descubre la historia contada desde otra miradaOjos de Niebla recrea la vida del rey Eduardo II de Inglaterra pero lo ue a simple vista puede parecer un drama hist rico con toda la carga cultural ue ello representa ue a simple vista puede parecer un drama hist rico con toda la carga cultural ue ello representa transforma en algo m s Es una historia de amor de odio de pasi n de lucha por el poder en definitiva es nuestra historiaOjos de Niebla narra el amor ncontenible de Eduardo II por definitiva es nuestra historiaOjos de Niebla narra el amor ncontenible de Eduardo II por LeDespenser el resentimiento de su esposa la reina Isabel humillada por el resentimiento de su esposa la reina Isabel humillada por as ue su marido le niega ,


El mundo de fanatismo y DOLOR Y EL PODER DEL DINERO SOMETE M S y el poder del dinero somete m s nunca la voluntad de los pueblos Es curioso ue unos hechos ocurridos en siete siglos m s tarde tengan tanta vigencia Cualuier peri dico o programa de noticias nos asalta a diario con Las Deudas De Los deudas de los con el atentado sangriento de alguna facci n terrorista o con la negaci n de derechos a personas ue simplemente tienen gustos diferentes La gente ue ha le do Ojos de *NIEBLA RESALTA UE PODR A SER *resalta ue podr a ser drama actual solo con cambiar los nombres de los personajes. EDUARDO II: OJOS DE NIEBLA